Corriente impresa o ánodos galvánicos: cómo elegir
Los dos sistemas de protección catódica protegen de la misma manera: hacen ingresar corriente continua a la estructura. Se diferencian en de dónde sale esa corriente y en cuánta pueden entregar. La elección depende, sobre todo, de la corriente que necesita la estructura, de la resistividad del suelo y de la energía eléctrica disponible.
En esta guía
En qué se diferencian
Los dos sistemas convierten la estructura en el cátodo de una celda y la protegen de la misma manera (ver la guía Qué es la protección catódica). La diferencia está en la fuente de la corriente.
En un sistema de ánodos galvánicos, o de sacrificio, la corriente se genera sola: el ánodo es de un metal más activo que el acero y, conectado a la estructura, se consume en su lugar. La tensión que impulsa la corriente es la diferencia de potencial entre el ánodo y el acero protegido, de 250 a 900 mV según el metal del ánodo. Se conoce como tensión de excitación (driving voltage) y no se puede aumentar.
En un sistema por corriente impresa, la corriente la entrega un rectificador alimentado con corriente alterna, a través de un dispersor de ánodos de bajo consumo. La tensión de salida se regula según lo que necesite la estructura y puede ser muchas veces mayor que la de un ánodo galvánico.
Esa diferencia de tensión explica casi todo lo demás: cuánta corriente puede entregar cada sistema, en qué suelos funciona, qué distancia cubre y cuánto se puede ajustar.
| Característica | Ánodos galvánicos | Corriente impresa |
|---|---|---|
| Fuente de la corriente | Diferencia de potencial entre el ánodo y el acero | Rectificador alimentado con corriente alterna |
| Tensión de excitación | De 250 mV (zinc) a 900 mV (magnesio de alto potencial) | Regulable, muchas veces mayor |
| Corriente | Baja, limitada por la resistividad del suelo | Alta, la que defina el diseño |
| Ajuste | Solo se puede reducir, con una resistencia en la caja de medición de potencial (CMP) | Se regula en el rectificador |
| Energía externa | No | Sí |
| Interferencia sobre otras estructuras | Riesgo bajo | Riesgo mayor: se evalúa en el diseño y se controla |
| Mantenimiento | Mediciones periódicas y reposición de ánodos agotados | Mediciones periódicas y control del rectificador y de su alimentación |
Qué decide la elección
- Corriente requerida. Es el dato principal. Depende de la superficie a proteger y del estado del revestimiento: una cañería bien revestida necesita una fracción de la corriente que necesita el mismo caño desnudo. En una estructura nueva se calcula con densidades de corriente de diseño; en una existente se mide con un ensayo de requerimiento de corriente. Con poca corriente alcanzan los ánodos galvánicos; con mucha, harían falta tantos ánodos que conviene la corriente impresa.
- Resistividad del suelo. La corriente de un ánodo galvánico es su tensión de excitación dividida por la resistencia del circuito, y la mayor parte de esa resistencia es la del suelo que rodea al ánodo. En suelos de alta resistividad, un ánodo galvánico entrega muy poca corriente; la corriente impresa compensa esa resistencia con más tensión. Ver Mediciones de resistividad y pH de suelos.
- Energía eléctrica. La corriente impresa necesita alimentación permanente. Donde no hay red eléctrica, la opción habitual son los ánodos galvánicos; si la corriente requerida es alta, el rectificador puede alimentarse con una fuente alternativa, como paneles solares, que suma costo y mantenimiento.
- Aislación eléctrica. La corriente del sistema se reparte entre la estructura y todo lo que esté conectado a ella. Si una cañería está en contacto con una malla de puesta a tierra de cobre o con otras cañerías, los ánodos galvánicos se consumen protegiendo también esas estructuras y no alcanzan. Las juntas aislantes separan la estructura y permiten aprovechar la corriente.
- Estructuras vecinas. La corriente que sale de un dispersor recorre el suelo y puede tomar una cañería vecina como camino: entra en ella y la corroe donde sale. Ese riesgo de interferencia es mucho mayor con corriente impresa y se evalúa en el diseño, junto con la ubicación del dispersor.
- Costo durante la vida útil. Los ánodos galvánicos tienen bajo costo inicial y no consumen energía, pero su costo crece con la corriente: cada ampere adicional son más ánodos. La corriente impresa tiene un costo inicial mayor, por el rectificador, el dispersor y la alimentación, y un costo de energía y mantenimiento, pero entrega mucha corriente con una sola instalación. Por eso la comparación se hace sobre toda la vida útil. Ver Estudios de factibilidad económica.
Dónde se usa cada uno
Como referencia general, sin reemplazar el cálculo de cada caso:
| Estructura | Sistema habitual | Por qué |
|---|---|---|
| Ductos de transporte: gasoductos, oleoductos y poliductos | Corriente impresa | Gran extensión y gran superficie: cada rectificador cubre muchos kilómetros. |
| Redes de distribución de gas de acero | Los dos | Ánodos galvánicos en ramales, servicios y tramos aislados; corriente impresa en redes extensas o interconectadas. |
| Fondos de tanques de almacenamiento | Corriente impresa | Gran superficie en contacto con el suelo y necesidad de ajustar la corriente. |
| Tanques y cañerías enterrados de estaciones de servicio | Los dos | Depende de la superficie, del revestimiento y de la aislación con la puesta a tierra. |
| Cañerías de plantas industriales y redes de incendio | Los dos | Ánodos galvánicos si están bien revestidas y aisladas; corriente impresa si están conectadas a mallas de puesta a tierra u otras estructuras. |
| Un punto con falta de protección dentro de un sistema existente | Ánodos galvánicos | Refuerzan ese punto sin modificar el sistema principal. |
Ánodos galvánicos: magnesio o zinc
El metal del ánodo define la tensión de excitación y, con ella, la corriente que puede entregar en cada suelo. La tensión de excitación es la diferencia entre el potencial del ánodo y el del acero protegido, −850 mV respecto de Cu/CuSO4:
| Ánodo | Potencial a circuito abierto | Tensión de excitación | Uso habitual |
|---|---|---|---|
| Magnesio de alto potencial | −1.750 mV | 900 mV | Suelos de resistividad media o más alta |
| Magnesio estándar | −1.550 mV | 700 mV | Suelos de resistividad baja a media |
| Zinc | −1.100 mV | 250 mV | Suelos de muy baja resistividad y agua |
Valores aproximados, respecto de Cu/CuSO4.
El magnesio estándar aprovecha mejor su masa que el de alto potencial, así que el de alto potencial se elige cuando hace falta su mayor tensión. En agua de mar se usan, además, ánodos de aluminio. En el suelo, los ánodos se instalan con un relleno que mantiene la humedad y baja la resistencia de contacto. Ver Ánodos para protección catódica y Sistemas de ánodos galvánicos.
Corriente impresa: dispersor profundo o superficial
En corriente impresa, la otra decisión es el dispersor. Sus ánodos son de bajo consumo, como los de hierro-silicio-cromo o de titanio con óxidos mixtos, y van rodeados de coque calcinado de petróleo, que baja la resistencia y alarga la vida útil.
- Profundo: los ánodos van en una perforación vertical. Conviene cuando el suelo superficial es de alta resistividad, hay poco espacio o hay riesgo de interferencias con otras estructuras.
- Superficial: los ánodos van en zanja o en pozos de poca profundidad. Conviene cuando hay espacio disponible y el suelo cercano a la superficie es de baja resistividad.
Ver Dispersores y Rectificadores.
Esquema de Pampa Eco. Podés usarlo citando la fuente (CC BY 4.0).
Sistemas combinados
Los dos sistemas no se excluyen. Es habitual:
- Proteger con ánodos galvánicos durante la construcción de un ducto, hasta que se energiza el sistema de corriente impresa definitivo.
- Reforzar con ánodos galvánicos un tramo aislado o un punto con falta de protección dentro de un sistema por corriente impresa.
- Pasar de ánodos galvánicos a corriente impresa cuando la demanda de corriente creció, por ejemplo porque el revestimiento envejeció. Antes conviene evaluar si es mejor repararlo. Ver Recoating.
Al combinarlos hay que prever cómo interactúan. Si la corriente impresa lleva la estructura a un potencial más negativo que el del ánodo galvánico, como puede pasar con el zinc, el ánodo deja de entregar corriente. Y un ánodo conectado en forma directa impide medir el potencial OFF, porque su corriente no se puede interrumpir: por eso se conecta a través de una CMP.
Conceptos que suelen confundirse
- Los ánodos galvánicos también se controlan. Se miden los potenciales de la estructura y la corriente de cada ánodo en la CMP. Un ánodo agotado o un cable cortado deja de proteger sin ningún aviso.
- Sumar ánodos no siempre suma protección. Si la estructura está en contacto con una malla de puesta a tierra o con otras cañerías, o si el suelo es muy resistivo, los ánodos nuevos se consumen sin llevar la estructura al criterio.
- La corriente impresa no es siempre la mejor opción. En una estructura chica, bien revestida y aislada, el rectificador, la alimentación y su mantenimiento cuestan más que los ánodos, y el exceso de corriente desprende el revestimiento.
- Elegir el sistema no es elegir el ánodo. Primero se determina la corriente requerida; con ese dato se elige el sistema, y recién después el tipo de ánodo o de dispersor.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un ánodo de sacrificio?
Es otro nombre del ánodo galvánico. Se «sacrifica»: se consume para que no se corroa el acero al que está conectado.
¿Cuánto dura un ánodo galvánico?
Lo que permita su masa con la corriente que entrega: se calcula en el diseño para la vida útil prevista. Si el revestimiento se deteriora o la estructura toma contacto con otra, la corriente aumenta y el ánodo se agota antes. Medir su corriente en la CMP permite seguir ese consumo.
¿Qué sistema es más barato?
No hay una respuesta general: con poca corriente suelen convenir los ánodos galvánicos; con mucha, la corriente impresa. Se decide comparando el costo de los dos durante toda la vida útil.
¿Las normas exigen uno de los dos?
No. NACE SP0169 e ISO 15589-1 admiten los dos y piden que la estructura cumpla el criterio de protección: el sistema lo define el diseño. En la Argentina, el marco normativo de gasoductos y redes de gas, la NAG-100, exige protección catódica en las cañerías de acero y evalúa el resultado con los criterios de su Apéndice D. En estaciones de servicio y depósitos de combustibles, la Res. SE 404/1994 admite expresamente ánodos galvánicos o corriente impresa.
¿Se puede usar corriente impresa en una red de distribución de gas?
Sí. En redes de acero extensas o interconectadas, con mucha superficie a proteger, la corriente impresa suele ser más conveniente. Los ánodos galvánicos quedan para ramales, servicios y tramos aislados por juntas.
Normas
NAG-100 – NACE SP0169 – ISO 15589-1 – NACE SP0572 – NACE SP0193 – API RP 651 – NACE SP0285

